¿Falta de control por parte de las autoridades comunales?
¿Inadaptados que no comprenden que su pasatiempo pone en riesgo vidas y no temen
las penas que pudieran caberles por una actividad que está prohibida? El debate
es antiguo, tanto como la costumbre de darse cita en el Bosque para correr
picadas, que se inició hace décadas y nadie ha podido desterrar. El viernes del
fin de semana pasado ocurrió una tragedia. Un policía de 38 años murió en el
acto cuando salió despedido del auto en el que viajaba como acompañante y otro
vehículo lo atropelló. No es la primera desgracia que se produce en el marco de
las corridas ilegales.
Las escenas se repiten durante horas. Automóviles
especialmente preparados para lograr la máxima velocidad en el menor tiempo
arrancan por turnos desde la calle 120, se desplazan superando los 100
kilómetros por la avenida Centenario y frenan abruptamente recién en la Iraola.
La competencia clandestina requiere de un rito previo: todos los participantes
prueban sus "fierros" un rato antes y ahí desfilan uno seguido de otro en
picadas de tramos más cortos.
En la subsecretaría de Control Urbano
reconocieron que no es fácil terminar con las picadas clandestinas. "Mientras
que no cambien las leyes es difícil poner fin a esa práctica", dijeron desde esa
repartición y reiteraron que "por más que apostemos todas nuestras patrullas en
el Bosque, se irían a otros lugares". De hecho, las veces que se intensificaron
los operativos, las corridas se trasladaron a la Ruta 36 o al camino a Punta
Lara.
"Tampoco podemos cortar todas las calles todo el tiempo", adujeron en
esa subsecretaría, donde aseguraron además que la concentración de vehículos en
la zona del Bosque ahora se realiza en forma más esporádica. "Una vez por mes",
aseveraron, y esa frecuencia los lleva a sostener que "la situación está más
controlada que hace unos meses".
Una buena cantidad de espectadores observa
desde los costados de la avenida Centenario. Entre cervezas e improvisadas
rondas de mate, amigos y familiares de los corredores alientan y apuestan a sus
favoritos. Para ellos es un sábado a lo noche sin gastos, y muchas veces se van
con más dinero del que llegaron. La gente se cruza, las motos también. Los
accidentes están latentes en cada velada de picadas.
En esa confusión donde
hasta los viejos "bolita" se atreven, a los inspectores y luego a los jueces de
Faltas les cuesta identificar quiénes efectivamente participan de las corridas.
"A veces es difícil distinguir entre los "pilotos" y los que sólo miran",
admitieron agentes de Control Urbano. Lo que también resulta complicado para la
justicia es el secuestro de los vehículos -una de las penas contempladas- porque
muchas veces los que corren no son los propietarios de los autos.
La Ley
11.430 es la que ordena el tránsito en toda la Provincia. Allí se establece la
prohibición de picadas en zonas urbanas. Las sanciones pueden llegar hasta la
inhabilitación para conducir, pero para dictar esa medida la justicia tiene que
probar reincidencia. En otros casos se cobra una multa que va de 1.000 a 3.300
pesos. Pero muchos aducen que no pueden afrontarla. "Labramos el acta
contravencional, van a los juzgados y a los pocos días ya están de nuevo
corriendo", dijeron fuentes de Control Urbano e insistieron: "hasta que no se
aprueben normativas más estrictas la práctica no desaparecerá".
El
subsecretario de Control Urbano, Ernesto Quintar, es terminante. Para él, la
única forma de erradicar las picadas en el Bosque es con penas más severas. "Hay
que endurecer los castigos. Yo quisiera saber si se les retira el carnet y no se
les devuelve, si van a arriesgarse a perderlo por las picadas", opinó el
funcionario que definió a esa actividad como "una forma de violencia, donde no
se tiene en cuenta que puede morir gente. Son criminales en potencia."
El
titular del juzgado de Faltas Nº 4, el doctor Raúl Carriquiriborde, sostiene
otro criterio para llegar a una solución. Cree que habría que habilitar un lugar
especial para que las picadas se desarrollen sin perjudicar a nadie. "Deberían
buscarles un espacio adecuado donde haya medidas de seguridad. El autódromo de
la ciudad de Buenos Aires tiene un sector pensado para los aficionados a ese
tipo de carreras", dijo.
Carriquiriborde piensa que también pueden existir
otras formas de prevenir accidentes producidos por esas corridas desenfrenadas.
"Poniendo mayor vigilancia en los sitios donde se practica puede ser una manera
de limitarlas, y otra sería aplicar una sentencia donde, como condena se agregue
la obligación de realizar un curso de educación vial", señaló.
Por lo pronto,
Quintar se reunirá en unos días con diputados provinciales para expresarle su
preocupación por la imposibilidad de controlar las picadas ilegales. Planteará
la necesidad de endurecer las penas a los infractores.
1- Las picadas en el
Bosque son un clásico de la Ciudad. Y Control Urbano no pudo evitarlas a pesar
de los operativos realizados en los últimos fines de semana
2- Las picadas en
el Bosque provocaron una nueva víctima fatal el fin de semana pasado. No
encuentran una solución al problema
Secuestran autos y motos en las picadas del
Bosque
Lo hicieron los inspectores de la Municipalidad
junto a efectivos de Infantería. Llegaron justo cuando se iba a largar la
primera carrera. Hubo momentos de tensión
En un fuerte operativo que terminó con cuatro autos y dos motos secuestrados,
los inspectores de la subsecretaría de Control Urbano y efectivos de Infantería
de la policía bonaerense evitaron una nueva edición de las picadas que se
llevan a cabo casi todos los fines de semana en la zona del Bosque.
El dispositivo de seguridad se inició justo antes de la largada, durante la
madrugada del sábado, cuando una importante cantidad de efectivos rodeó el
lugar, cerró la avenida Pereyra Iraola y evitó lo que sería la primer carrera
de la noche. Pese a que se vivieron momentos de mucha tensión, no hubo
incidentes de gravedad ni personas detenidas.
El hecho se produjo apenas unos días después de que un grupo de corredores y
aficionados a las picadas les hicieran llegar a las autoridades del municipio un
proyecto en el que proponen abandonar los circuitos clandestinos, a cambio de un
espacio semanal para correr en el Autódromo de La Plata.
Aproximadamente a la una de la mañana del sábado, gran cantidad de personas,
en su mayoría hombres jóvenes, rodeaban cuatro autos ubicados en línea sobre
la avenida Iraola. Dentro de los vehículos, los corredores aceleraban los
motores y hacían los últimos preparativos para largar. Cuando ya todo estaba a
punto, entre el humo de los escapes vieron un grupo de uniformados que se
acercaban caminando en orden. Muchos de los presentes atinaron a correr pero
desistieron al comprobar que el área estaba totalmente rodeada.
"Fue un operativo muy fuerte que incluyó a personal de infantería de la
policía. Llegamos justo cuando se aprestaban a hacer la primer picada. Sabíamos
que teníamos que ser cuidadosos porque la cantidad de gente era importante y
podían asustarse. Si bien se vivió un ambiente tenso con corridas y algunos
gritos, no pasó nada grave ni hubo incidentes violentos. De todas maneras
nuestro único objetivo era incautar los vehículos para evitar que vuelvan a
correr y por lo tanto nadie quedó detenido", explicó Ernesto Quintar,
subsecretario de Control Urbano.
UN PROYECTO EN MARCHA
De ser aceptado el proyecto que presentaron Eduardo Asplanato y Alejandro Fernández
al intendente Alak, el del sábado puede convertirse en el último operativo
realizado contra las carreras ilegales del Bosque. Ambos representan a un
nutrido grupo de adeptos a las picadas, y fueron quienes el jueves pasado
entregaron al ejecutivo municipal un plan para que ese tipo de competencias
comiencen a realizarse con su autorización.
Para que la legalización se haga efectiva, la propuesta alternativa busca que
las competencias que hasta ahora se llevaban a cabo en el Paseo del Bosque, la
zona de 7 y 90 y el circuito de ruta 36 y 90 sean trasladadas al Autódromo de
La Plata los viernes a la noche. Para esto los corredores plantearon como una
necesidad que se regule la práctica, se organice el espectáculo, se ilumine la
recta final de la pista y se mejoren los accesos al predio.
En relación a esas necesidades, el presidente de la Fundación del Autódromo,
Eduardo Maggi, aseguró que "no se necesitaría una gran inversión para
cumplir con la propuesta. Como la recta final de la pista está iluminada desde
hace unos veinte días, solo habría que mejorar los accesos al predio"
(que está en el kilómetro 49 de la ruta dos).
El proyecto solo espera la firma del intendente Alak, que decidió tomarse un
tiempo para estudiar los detalles, pero según comentaron voceros del municipio,
"a primera vista la propuesta de los corredores es interesante" y
agregaron que, "sería muy beneficioso para la ciudad poder ponerle fin a
un problema histórico que, pese a que se lo combate constantemente, no se lo ha
podido erradicar".
